Llueven copos de hielo
por toda Europa.
Esa cuestión tan blanca
que embellece los cipreses
y mancha la ropa.
Ese taladro cruel y ario
que colorea orejas y narices
hasta el llanto.
Baja el invierno
sobre los europeos,
baja en cómodas cuotas
de cristales de hielo.
Nada mejora ni empeora,
todo se conserva,
germanamente empaquetado
hasta la primavera.
La nieve de Europa es útil:
No es bella.