Aquí, en esta mesa,
el servicio es discreto y eficaz.
Tenemos dos tipos de
lágrimas saladas,
dos tipos y un cliente,
alguna comerá.
No se puede decir que se parezcan
ni mucho menos que sepan igual,
la forma de cocinarlas
difiere tanto que la receta
no vale la pena divulgar.
Sin embargo, el servicio es implacable.
Hay dos lágrimas, una comerá.
Estimada cliente, la noche es joven:
elija su lágrima ya.
Nunca deje este mesa servida
sin probar su lágrima de sal.