La alegría
de Neanderthal.
El placer
de la distensión
ultimativa.
El bocado.
La cerrazón
de esa pasión en forma de nube
recién llovida.
El canto calmo
de la víscera en reposo.
La dulce melodía
de una caricia
leve,
agradecida,
orgullosa.
La sonrisa
del ojo cristalino
entre el humo ascendente
del cigarrillo.