No temas a la bestia que duerme
en tu vientre,
no silencies el grito que despierta
a la mujer que vive en ti.
No temas al llegar a la frontera,
que la respuesta está ahi,
donde se nubla la vista,
donde se olvida la tarea,
donde la alforja de penas
se vacía hasta no existir.
No tengas miedo de conocer
a la mujer que vive en ti,
no temas exhibirla
asi.
Deja que tus uñas
hablen por ti,
deja que mi espalda
te escuche
en tu mejor canción.
Deja que mi viento te arrastre,
sin salvación.
Ríndete.



back