Deslizo mis dedos
por las teclas de tus senos
ansiando la respuesta
que ponga fin a mis silencios,
pienso que te amo
y es este amor pensado
el que me cierra los candados
del puro sentimiento.
Amar no es de intelecto,
amar no es silencio.
Barro el piso juntando esquirlas
de mi corazón quieto.
Ahora que el brillo
se me hizo viejo
consumo y resumo
la sal del secreto.
Intrigado, desde el rincón observo
los cuerpos huyendo,
luego coincidiendo y luego,
esa mirada vacía de besos
escondiendo preguntas
en la esquina de un cuarto
oscurecido de ausencias,
cercenando el tiempo.
Te miro y me miro,
vacío y quieto.