Palabra tras palabra te he bebido
en cada sorbo vi
la cara
del testigo,
sinuoso de haches y dudas
dejé mis pasos
perderse
en el mar de sonidos,
desvervado, insustantivo,
sonreí al caer
en-cada-pozo
de-cada-dia,
Re-no-vé
la pasión por
la muerte y la vida,
atendiendo
trás la lente
de una botella
vacía.
Juego con la espuma
de tus sílabas,
me sumerjo
en el vertir constante
de tu cántaro gris,
vino divino que avina mis ojos,
esfumación tambaleante de
los sentidos.