PoesíasCuentos
Un dia encontré una razón, un estilete de hueso, una infidencia y un suplicio. Estaban acomodados dentro de una caja de caoba en incipiente estado de descomposición. Sediento como estaba, no pude contenerme y licué el contenido de la caja y lo bebí y embriagué y lloré algo, quizás, pero vaya que bella borrachera.
Y aqui estoy. Asi quedé. De tanto en tanto me asalta la sed, trato de ser discreto. No molesto. Me agrada ese punto en que la estrella me viste y desviste de piedra. Personaje solícito y audaz a la hora de observar en silencio, dibujo letritas que se acomodan acorde a lo que siento. A veces maldigo haber encontrado la caja, a veces me emociono de nuevo. A veces pregunto las preguntas de un insecto. Y me respondo a pura suela de zapato.
Y entre esto y aquello, publico negativos del alma asi, besos blancos sobre labios negros. Y de a poco capturo tu alma. Ocupo un rincón y no me muevo.
Trato de ser discreto. Casi no molesto.
La arroba asesina (Nuevo)
En los postreros trazos del fin de siglo
Cuentos
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Todos los derechos reservados a Devenir Damian Singer - 2000
Publicado el 07/05/2000 - Revisado el 28/08/2006 - Relanzado el 02/02/2007