Dahab I
Apaleado de
viento y de sol
dejo por la mitad
tu eterno reloj
de arena.
Renuncio
a todo pie
a todo atisbo
de acción.
Reduzco mis
funciones vitales
a algo menos
de lo imprescindible.
Una mano divina
me arrojó aqui,
estampándome
contra una alfombra
de leyenda.
Y aqui estoy.
04/04/99