Niña beduina sin nombre para mi (I)
Del destello de naranja
contra tus pupilas de ébano
retengo el brillo
buscador
de tu inocencia de conquista.
Veo tu frente
volcada a la labor
como devota,
como amaestrando serpientes.
La belleza es un don
aplicable
a cada curva de la sombra
al ritmo de tus manos.
Hay algo en ti
que dió sentido
a las noches de dudas
de todos los reyes.
03/04/99