Niña beduina sin nombre para mi (III)


Tenía los ojos
que esconden el secreto.
De sus pupilas
hasta los zócalos
del abismo,
una larga trenza
de hilos de tiempo.
En la negrura
de su mirada sigilosa
el atisbo del saber
de miles de espíritus
de derviches
que cruzan las aguas
rojas de azul
de viento.
Y en sus labios
el silencio
que sella el arca
del secreto.



07/04/99

 

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