Seminario

Yendo sin preguntar
aprendí a descubrir
que hay camellos
de mentira
y camellos
de-verdad
que no siempre
es el norte
el que guía
que la piel y la arena
crean deslealtad
que son gratis
las sonrisas
cuando el nombre es
Manuela
que no hay que vivir
para
ni por
sólo vivir
que el secreto
está ahí
y es secreto
porque no se debe
revelar
que la escencia
del estar
es aire envasado
en la memoria
eternamente.
Descubrí que la respuesta
no es tal
cuando no hay qué
preguntar
que la vacilación
deprime
que la duda
asusta.
Aprendí a disparar
sin cambiar el cargador
y disfrutar cada bala
como un beso de dios.
Y comprendí que
el silencio
es el idioma
de los sabios.



07/04/99

 

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