I

Sin embargo
el sol apareció,
desatendido de los presagios
de apocalipsis
y salvación.
Salió el sol
y trajo gorriones
y llenó de árboles
las veredas
de tu desolación.
Calló, el sol,
los gritos
de fin, de espasmo,
de noche de sentidos
y cuerdas
y Gillettes,
calló
los gemidos
de amor, tango,
gloria del tango
(que siempre es muerte)
desamor,
deseo impago,
acalló
los rugidos de niebla
de tu devorado
corazón,
los gemidos de auxilio,
de basta por dios,
el sol,
salió, saldrá,
todo sigue ardiendo
bajo sus ojos,
a veces nuevos,
a veces viejos.

II

Son silenciosas
las mañanas,
cuando un sector
del alma
murió.
Son secas,
frías, iguales,
cuando en el alma
un beso
se apagó.
Son distantes
los rizos del día,
son rayos sin brillo
y sin calor.
Son haces muertos,
ignorantes de energía,
ausentes de poder
y color.
Son tus ojos,
amada mia,
infantes de magia,
opacos de dolor.
Son mis ojos,
amada mia,
diluidos de gracia,
y ese
es el sol.

III

Pero es noche aqui.
Hay más mujeres hermosas
de las que quiero mirar.
Brotan niños
entre el viento
que suave, suave
me avisa:
Allí está el mar.
Recuerdos de brisas
y costas
que estuvieron
y estarán,
al margen de querellas
y quiebres,
ajenas de guerras
y de paz.
Mira, el mundo
está aun ahi.
Ey, mira, mira,
nada gira derredor
de tí.
No te sorprendas
mañana,
ese es el sol,
esa es tu casa,
esa es una ventana
y esa una puerta
cerrada.
Éste es tu presente
y esto es tu futuro
y antes y después
de todo
ese lujo
de amarillo y rojo
que lo abarca
todo.
No te sorprendas
al verte riendo,
al descubrirte
respirando el espíritu de marzo,
respirando.
No te sorprendas
al encontrarte
amando
sobre una piel
nueva y tostada.

IV

Es tarde
en todos lados
aunque todo
el tiempo
es temprano.
Los segundos
quiebran sus membranas
aun cuando
lo ignoramos.
Todo pasa,
el pulso trastocado
vuelve al punto
en la mañana
y no se detiene,
aunque roguemos
en el llanto.
Hay muchas formas
de matarse
y muchos días
por nacer,
aun cuando sólo una vez
nos prendimos
y sólo una vez
quedaremos apagados.
Hay muchos días
por venir,
tal vez demasiados,
y esta noche
y ese sol
y esos ojos,
y esos años.
Aunque no
querramos.

V

Todos somos
un poco más bellos
cuando no hablamos.
Todos estamos
más felices
en la seducción
silenciosa
de sólo
mirarnos.
Todos estaremos
aqui
mañana,
asoleados de nuestros
espíritus,
insolados
de preocupaciones,
desolados,
angustiados,
enteros
o en pedazos,
felices en lo
pequeño
o abatidos
por gigantes
de miedo,
ruidosos, silentes,
presentes, dejados,
todos despertaremos,
más o menos muertos,
más o menos rescatados.
Y ese
es el sol.


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